FUENTES

 (CUENCA)   

 

 

 

Aquí nació Pedro López de Fuentes, fundador de la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos)

                     

Real Privilegio de Villazgo

                       

 (Documento íntegro)

1557, diciembre, 2, Valladolid

Privilegio de villazgo concedido por Felipe II al lugar de Fuentes.

A.M.F., leg. 1, carp. 3

 
DON FELIPPE
 

Por la graçia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón de Yngalaterra, de Françia, de las dos Seçilias, de Jerusalem, de Nabarra, de Granada, de Toledo, de Valençia, de Galizia, de Mallorcas, de Sevilla, de Çerdena, de Córdoba, de Corcega, de Murçia, de Jahem, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Yslas de Canaria, de las Yndias, yslas e tierra firme del mar Oçéano, conde de Barçelona, señor de Vizcaya e de Molina, duque de Atenas e de Neopatria, conde de Ruissellón e de Cerdania, marqués de Oristán y de Goçiano, archiduque de Austria, duque de Borgoña e de Bravante, e de Milán, conde de Flandes e de Tirol, eçétera.  POR QUANTO el emperador e reina doña Juana, que sea en gloria, mis señores, dieron una su carta de poder firmada de su mano y sellada con su sello para que la sereníssima prinçesa de Portugal, mi muy cara e amada hermana, governadora destos reinos en ausencia de Su Magestad e mía, pudiese exemir e apartar qualesquier lugares de la jurediçión de las çibdades e villas a quien fuesen subjetos y hazerlos villas de por sy como más largo en el dicho poder se contiene, e después el dicho emperador mi señor, por causa de sus yndisposiciones y enfermedades renunçió en mí estos reynos, yo di otra carta de poder firmada de mi mano e sellada con mi sello para la dicha serenísima princesa su tenor de los quales dichos poderes es este que se sigue: DON CARLOS por la divina clemençia emperador semper augusto rey de Alemania, doña Juana su madre, y el mismo don Carlos por la graçia de Dios, reyes de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sezilias, de Jerussalem, de Nabarra, de Granada, de Toledo, de Valençia, de Galizia, de Mallorcas, de Sevilla, de Çerdeña, de Córdova, de Córçega, de Murçia de Jahem, de los Algarves, de Algecira, de Gibraltar, de las Yslas de Canaria, de las Yndias, yslas e tierra firme del mar Oçéano, condes de Barcelona, señor de Vizcaya e de Molina, duque de Atenas e de Neopatria, condes de Ruisellón y de Cerdania, marqueses de Oristán y de Goçiano, archiduques de Austria, duques de Borgoña y de Bravante, condes de Flandes e de Tirol etc, A LOS YNFANTES, perlados, duques, marqueses, condes, ricos omes, adelantados, priores, comendadores, e subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas e al nuestro justiçia mayor e a los del nuestro Conseio e contadores mayores de hazienda  y de quentas e otros nuestros offiziales y oydores de las nuestras audiençias, alcaldes, alguaçiles de la nuestra casa e corte e chançillerías e a los nuestros capitanes generales e a los capitanes de jente de armas y a sus lugarestenientes y a todos los concejos, justiçia y regidores, cavalleros, escuderos, offiziales e omes buenos de todas las çibdades, villas y lugares de los nuestros reynos e señoríos de Castilla, de León e de Nabarra y de Granada y de las Yslas de Canaria, de las Yndias, yslas e tierra firme del mar Océano descubiertas y por descubrir, e a otras qualesquier de qualquier estado, condición, preheminençia o dignidad que sean a quien toca e atañe e puede tocar e a tañer en qualquier manera lo en esta nuestra carta contenido, e a cada uno e qualquier de vos salud e graçia. Bien sabeis y a todos es notorio, por lo que antes de agora abemos escripto a hesos reinos la causa de la salida de mí, el Rey, dellos es ta última vez e lo que después a subçedido y el fin que con ayuda y favor de nuestro señor tubo la guerra pasada de la Germania, e quanto abemos deseado y procurado siempre la conservaçión de la paz por el bien público de la Christiandad y es peçialmente en esta coyuntura, porque se continuase y acabase el sacro conçilio por lo mucho que ynporta para las cossas de nuestra Sancta Fee Cathólica, de la qual en algunas partes de la Christiandad están muchos apartados, señaladamente en Alemania, e aviendo echo sobre esto todas las justificaçiones e amonestaçiones nescesarias, no se a conseguido el effecto que deseábamos antes. El rey de Françia por ynpedirlo siguiendo lo que acostumbra e sin tener ningun justo fundamento, vino a ronper la guerra por los términos que lo hizo y no contento con ésto, trató e hizo liga contra Nos ansí con el turco cuya armada a soliçitado y hecho salir juntándose demás desto con los nabíos que ay en Argel, como con algunos príncipes de la Germania desbiados de la fee en daño unibersal de la Christiandad y religión, y los unos y los otros an echo e juntado poderoso exército y armadas para empeçer y ocupar nuestros estados patrimoniales de Flandes y forçarnos a desamparar el ymperio e lebantarlo de Ytalia con título de lo de Sena, en lo qual se quería a poderar y alterar lo de Nápoles y ocupar lo que resta del Piamonte y el estado de Milán, e para ynbadir e hazer males e daños en las costas y lugares marítimos de nuestros reinos de Nápoles, Çeçilia y España e otros nuestros señoríos, por lo qual, siendo como somos constreñidos a tratar del remedio e obiar estos males y daños e ynconbenientes que muestran, y resistir a los enemigos por conserbaçion de la religión christiana y de nuestros reynos y estados e autoridad e reputaçión ynperial, en que si obiese falta no podrían dexar de resçevir no table daño por los designios que sobre ello haze el dicho rei de Françia y sus aliados e confederados, tenemos formados exerçitos en Ytalia y en estas partes donde se halla presente la persona de mí el rey, para todo lo qual es nesçesario hazer muchos y grandes gastos de dineros, e por no bastar para ello nuestras reales ni los socorros, ayudas y serviçios ordinarios y extraordinarios que los nuestros reinos y otros citados en todas partes nos an fecho e arán, ni lo que a benido y berná de las Yndias, ni lo que que se abrá del subsidio e bullas de cruçada que nuestro muy Santo Padre nos tiene conçedidas, ni de otras cossas extraordinarias, ni lo que se a habido de las rentas y bienes e otras cosas que abemos bendido de nuestras coronas y patrimonios reales de los dichos nuestros reynos y estados y señoríos, abemos acordado de dar previllegios de hidalguías a algunas personas de los dichos nuestros reinos de la corona de Castilla que nos socorrieren y ayudaren para estas nescessidades, e de dar jurediçiones por sí e sobre sy, e haçer villas a los lugares de los dichos nuestros reinos y señoríos y de mandar que se huse de todos los arvitrios e cossas nesçesarias para aver dineros de todas las partes, y dar poder espeçial para ello a la serenísima prinçessa de Portugal, nuestra muy cara e muy amada hija e nieta, governadora en los dichos nuestros reinos y señoríos de la corona de Castilla. Por ende, por la presente de nuestro propio motuo y cierta çiençia e poderío real absoluto de que en esta parte queremos husar y usamos como reyes e señores naturales no reconosçientes superior en lo temporal, damos todo nuestro poder cumplido, libre, llenero y bastante con libre y general ad ministraçion segund que Nos lo abemos e tenemos, y del hecho e de derecho más puede y debe baler a la dicha sereníssima prinçesa de Portugal para que a todas las personas que ella quisiere, y bien bisto le fuere que socorrieren e ayudaren para los dichos gastos y nescessidades, les pueda dar previllegios de hijosdalgo, e que las personas a quien los diere y sus hijos y desçendientes gozen de todas las preheminençias y exsenciones, e ynmunidades, franqueças, libertades e nobleças de hijosdalgo de Castilla que son de sangre y solar conoscido, debengar quinientos sueldos segund y como goçan los otros hijosdalgo d´España, e ansímismo pueda prorrogar e confirmar quales qualesquier previllegios de cavallería, hidalguía, exsençion y nobleça y anplearlos aunque se acaben en ellos o en qualquier de sus descendientes para que adelante dure para siempre jamás, e que si por caso alguna persona tubiere pleyto sobre su hidalgía, sin enbargo de la litispendençia pueda hazer hidalgo aunque contra él estén dadas qualesquier sentençias y cartas executorias dellas aunque sean pasadas en cossa juzgada, e que ansy mismo, si le fuere pedido que estienda y confirme algund previllegio de nobleça, hidalguía, cavalleria, dado por Nos o por los reyes nuestros predeçesores, aunque sea dado fuera de los reynos, lo pueda estender e anplear en ellos para que por virtud de los previllegios que les pidieren, husen de las preheminençias y exsenciones en los tales previllegios contenidos en estos reinos d´España y de las demás que conpetan y conpeter deban a los hijosdalgo d´España, de la manera que la dicha sereníssima princessa lo concediere e ordenare, y otrosí para ennobleçer algunos lugares que son subjetos a las çibdades y villas de los nuestros reynos, si se quieren nonbrar villas y exsemirse e apartarse de las jurediciones donde son subjetos y obligados a yr en justiçia, para que en los tales lugares se exerçite nuestra jurediçion alta, baxa, meromisto ymperio, e se les cumpla nuestra justiçia y se usse en ellas de todas las otras cosas que se usan en las dichas çibdades y villas que tienen en sy el dicho exerçiçio de jurediçión, socorriendo esto para estas nesçesidades con la quantía, que bien bisto fuere a la dicha serenísima prinçesa, les pueda apartar y exiemir de las dichas cibdades y villas a quien son subjetos, y hazerlos villas y darlos jurediçión por sí e que puedan usar de todos los otros arbitros y cosas, formas y maneras que le paresçiere para aver dinero para las dichas nescessidades, e que pueda hazer y çelebrar sobre lo susodicho, y qualquiera cosa e parte dello e lo a ello anexo y conçerniente en qualquier manera todas y qualesquier contra taçiones, contratos e obligaçiones y escripturas que sean nesçesarias, y dar qualesquier cartas e previllegios para entera firmeça e seguridad de to do lo que dicho es con todas las clausulas, vínculos y firmeças que sean nesçesarias, e para que pue da mandar, librar e despachar qualesquier nuestras cartas de previllegios y otras provisiones, que para validaçión e firmeça dello sean nesçesarias, las quales y todo lo que la dicha prinçesa en nuestro nombre, en la dicha razón hiziere, queremos que balga y sea firme e baledero como sy Nos mismos lo hiziésemos e fuese firmado de nuestra mano, e dezimos y otorgamos e prometemos que lo abremos todo por firme, estable e baledero para agora e para siempre jamás, e que no revocaremos, ni hiremos, ni mandaremos yr contra ello ni contra cossa alguna ni parte dello en tiempo alguno ni por alguna manera, lo qual to do queremos y es nuestra bolutad que se haga e cumpla e guarde no enbargante las premáticas y exsençiones de los dichos nuestros reynos, que disponen que no se den cartas de hidalguías a personas algunas, y que si se dieren que no se entienda a la exsención sino quanto a las monedas señaladamente la premática del rey don Juan el Segundo, fecha en Valladolid a quinçe días del mes disiembre del año pasado de mill e quatro çientos y ¿quarenta? y siete años. Otrosí no enbargante, qualesquier leyes, fueros y derechos, usos y costumbres, premáticas sançiones de los dichos nuestros reinos, fechas en cortes o fuera dellas, con lo qual e qualesquier otras cosas que aya en contrario a lo contenido en esta nuestra carta, y a lo que por virtud della y con forme a ella se hiziere, pueda obstar en qualquier manera con las quales del dicho nuestro propio motuo e cierta çiençia y poderío real absoluto de que en esta parte queremos husar e usamos, dispensamos y lo abrogamos y derogamos, casamos e anulamos e damos por ninguno e de ningún balor y efeto en quanto a esto toca quedando en su fuerça y vigor para en todo lo demas adelante, e por esta nuestra carta mandamos a los dichos nuestros contadores mayores e al nuestro mayordomo e chançiller mayores y con firmadores e a los otros offiçiales que están a la tabla de los nuestros sellos, que den, libren e despachen y sellen para el dicho hefeto, todos los previllegios y confirmaciones, cartas y sobrecartas e provisiones que fueren nesçesarias conforme a lo que la dicha prinçessa mandare, bien ansí como si Nos lo mandásemos, sin poner en ello enbargo ni contrario alguno no en bargante qualesquier leyes e cosas que aya en contrario, con lo qual todo Nos dispensamos e relebamos a ellos de qualquier cargo o culpa que por ello les pueda ser ynpudato, de lo qual mandamos dar la presente, firmada de mí, el rey, e sellada con nuestro sello. Dada en la villa de Betuña a primero día del mes de septiembre de mill e quinientos e çinquenta e quatro años. Yo el Rey. Yo Françisco de Heraso, secretario de Su Çesarea e Católicas Magestades, la fize escrivir por su mandado. El liçençiado Menchaca. El liçençiado Birviesca de Muñatones. Registra da. Martín de Vergara. Martín de Vergara por chanciller.

DON FELIPPE por la graçia de Dios, rey de Castilla, de León,de Aragón, de Yngalaterra, de Françia, de las dos Seçilias, de Jerusalem, de Nabarra, de Granada, de Toledo, de Valençia, de Galizia, de Mallorcas, de Sevilla, de Çerdeña, de Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jahén, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Yslas de Canaria, de las Yndias, yslas e tierra firme del mar Océano, conde de Barçelona, señor de Vizcaya e de Molina, duque de Atenas e de Neopatria, conde de Ruisellón e de Çerdania, marqués de Oristán e de Goçiano, archiduque de Austria, duque de Borgoña e de Bravante y de Milán, conde de Flandes e de Tirol, etc. A los infantes, perlados, duques, marquesses, condes, ricos hombres, adelantados, priores, comendadores y subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y a mi justicia mayor e a los del mi Consejo e contadores mayores de hazienda y de quentas, e otros mis offiçiales e oydores de las mis audiençias, alcaldes, alguaciles de la mi casa e corte e chancillerías, y a los mis capitanes generales y a los capitanes de gente de armas y a sus lugarestenientes y a todos los conçejos, justiçias, regidores, cavalleros, escuderos, offiçiales y hombres buenos de todas las çibdades, villas y lugares de los mis reinos e señoríos de Castilla e de León, de Nabarra, de Granada, de las Yslas de Canaria, de las Yndias, yslas e tierra fyrme del mar Oçéano, descubiertas e por descubrir, y a otras qua lesquier personas de qualquier estado, condiçión, preheminenia o dinidad que sean a quien lo contenido en esta mi carta toca y atañe y ataner puede en qualquier manera e a cada uno e qualquier de vos, salud e graçia. Ya sabeys, como por el ausencia que para cosas muy graves e de ynportançia yo hize desos reinos el emperador, mi señor, nombró e proveyó a la serenísima prinçesa de Portugal, su muy cara e muy amada hermana, por su governadora y lugarteniente general en estos dichos reynos, dándole para ello y para otras cosas sus poderes bastantes, conbiene a saber, uno para la dicha governación, otro para la administraçión de las tres hórdenes de Santiago, Calatraba y Alcántara, y otro para que pueda dismembrar de las dichas hórdenes (cxv), y messas maestrales y encomiendas dellas, y vender lo que se dismembrare por virtud de las bulas y breve que están concedidas y aprobadas por los Sumos Pontíffiçes y otros poderes para otras cossas, e ansymismo, una çedula para que los mis contadores mayores de la hazienda des pachen las cartas de previllegio e otras cartas que la dicha sereníssima princesa, les mandase de los maravedís de juro que obiesen de aver las hórdenes y encomiendas en hequibalençia de lo que dellas se dismembrase y bendiese, los quales dichos poderes y cédula se dieron en la villa de Bruselas a pos trero de março e primero de abril del año passado de mill e quinientos e çinquenta e quatro, e después en la villa de Vetuña a primero día del mes de septiembre del dicho año de quinientos y çinquenta y quatro. Su Magestad dio otros poderes es peçiales a la dicha sereníssima princesa, uno para que pudiese vender qualesquier rentas e maravedís de juro, pan e aceyte e otros derechos pertenescien tes a la corona real perpetuamente de al quitar con que no fuessen alcavalas, e otro para que pudiesse vender al quitar vassallos, villas y lugares e fortalezas, con las rentas, juros, pechos y derechos, e otras cossas dellas pertenesçientes, e otro para dismembrar e vender en virtud de la bulla que para ello nuestro muy sancto Padre Julio Tercio conçedió a Su Magestad, vassallos de los monesterios de las hórdenes de Sant Benito y San Bernardo y otras hórdenes, e otro para que pueda dar hidalguías e jurediciones segund que todo lo suso dicho y otras cosas en los dichos poderes, y cada uno dellos más largamente se declara. Después de lo qual, Su Magestad, por las muchas y contínuas enfermedades y no hallarse con salud para poder tratar los negocios, ni asistir en ellos, y mucho menos para vissitar personalmente sus reynos y estados, y por otras sufficientes causas e razones, tubo por bien de renunçiar como renunció y traspasó en mí hesos dichos reinos e señoríos, como se contiene en la escriptura que sobre ello Su Magestad otorgó en la dicha villa de Brusselas, a diez y seys días del mes de henero deste presente año de mill e quinientos e çinquenta e seis años, a que me reffiero, y porque durante mi ausençia desos reynos es mi voluntad y conviene a mi serviçio que la dicha sereníssima prinçesa sea gobernadora y lugarteniente general en ellos, por la presente, de mi propio motu y cierta çiençia e poderío real absoluto de que en esta parte quiero usar e uso como rey e señor natural, no reconosçiente superior en lo temporal, doy e otorgo todo mi poder cumplido lybre, llenero y bastante segund quel he e tengo y de fecho e de derecho más puede y debe baler a la dicha sereníssima prinçesa, para que por mí y en mi nombre e como yo mismo durante mi ausençia desos dichos reynos e señoríos, sea governadora y lu garteniente general en ellos, segund y de la misma forma que lo ha sido hasta aquí, ansy en lo tocante a la dicha gobernaçión como en la administraçión de las dichas tres hórdenes e dismembraçiones de las mesas maestrales y encomiendas y bentas de juros, pan, açeyte, bassallos y todo lo demás contenido en los dichos poderes que de suso se haze minçión, que el emperador mi señor le dio, y en cada uno dellos, los quales ratiffico y apruebo en todo y por todo como en ellos se contiene, y se los doy e otorgo de nuebo con las mismas facultades y poderes e claúsulas en los dichos poderes que de Su Magestad thenía contenydas, las quales todas de nuevo le conçedo e quiero que aya como si aquí fuesen espeçialmente puestas y declaradas, y quiero y es mi boluntad, que lo que por virtud e conforme a ellos a echo e hiziere desde el dicho día diez y seys de henero deste dicho pressente año que Su Magestad me renunçió y traspasó hesos reinos hasta oy, y lo que hiziere, concediere e despachare e capitulare desde oy en adelante, sea firme e baledero para agora e para siempre jamás, bien ansy e a tan cumply damente como si fuese echo e proveydo por mí e firmado de mi mano, y prometo que lo abré todo por firme rato grato, estable e valedero, y que no lo revocaré, ni hiré, ni mandaré yr contra ello ni contra cosa alguna ni parte dello en tiempo alguno ny por alguna manera, no embargante qualesquier leyes e derechos, husos e costumbres espeçiales y generales que en contrario aya, con las quales y cada una dellas y con otras qualesquier cosas que a lo contenido en esta mi carta pueda obstar, dispenso y lo abrogo y derogo caso e anulo y doy por ningunas y de ningund valor y effecto en quanto a esto toca, quedando para todo lo demás en su fuerça y vigor que para todo lo que dicho es en lo a ello anexo e conçerniente, le doy e otorgo el dicho mi poder cumplido con todas sus incidençias, mergençias y dependençias, anexidades e conexidades, y quiero que este poder tenga tanta fuerça como si fuera otorgado en cortes generales e a pedimiento de los procuradores de los reinos, e porque en la dicha carta de poder que Sus Magestades dieron a la dicha sereníssima princesa para vender maravedís dejuro perpetuo de al quitar, dize que por virtud del no se puedan vender ningunos maravedís de las alcabalas al quitar ni perpetuamente, e algunos diz que dudan si por virtud del dicho poder se pueden vender maravedís de juro perpetuo o al quitar para que se situen en las alcavalas de las cibdades, villas y lugares dessos reynos, por la presente declaro que la dicha limitaçión se entiende para que no se puedan vender las alcabalas de algunas villas e lugares dessos reinos enteramente como se solían bender, perpetuos o al quitar, para que las personas que las compravan las arrendasen y benefiçiasen e cobrasen para sí conforme a la ley del quaderno, aunque las dichas alcabalas baliessen mucho más del presçio en que se bendían y que no se entiende ni estien de a los maravedís de juro perpetuo o al quitar que qualesquier personas an comprado o compraren por virtud del dicho poder, o quisieren comprar de aquí adelante para que les sean situados en las alcabalas de qualesquier cibdades, villas y lugares desos reinos como hasta aquí se a fecho. E otrosy porque después que Sus Magestades dieron el dicho poder a la dicha sereníssima princesa, Sus Magestades por otra su carta firmada della, fecha en la villa de Valla dolid, a diez días del mes de abril del año pasado de quinientos e çinquenta e çinco, dieron liçencia y facultad a qualesquier personas que tubiesen qualesquier maravedís de por vida por merçed, e comprados con facultad de se poder quitar, e a otras qualesquier personas que por ellos los o viesen de gozar durante las vidas de las personas que los tenían e tienen para que los pudiesen hazer de juro al quitar, dexando para Sus Magestades los maravedís de por vida que tubiesen o de que goçasen contados a siete mill maravedís el millar, e dando sobrellos otros siete mill maravedís en cada millar para ayuda a las nescessidades que se an offresçido e offresçen, e que dellos se les diesen cartas de previllegio de Sus Magestades, y que lo mismo pudiesen hazer qualesquier de las dichas personas que dexasen dos mill maravedís de por vida e por cada millar de los de juro porque crescellos o baxallos en la forma susodicha, para lo que a Sus Magestades tocava, hera todo una misma cossa segund que más largo en la dicha carta se contiene, e por virtud della e de una çédula de Su Magestad firmada de la dicha prinçesa, se a crescido algunos de los dichos maravedís de por vida, e otros se an baxado y dellos se les an dado cartas de previllegio de Sus Magestades e mías, y se entiende que otras personas crescerán o baxarán los maravedís de por vida que tienen o de que gozen como se a fecho hasta aquí. Por ende, por la pressente, retiffico e apruebo todo lo que por virtud de las dichas cartas y çédula que se an dado, o de otras qualesquier que de aquí adelante se dieren durante mi ausençia, sea fecho e hiziere çerca de lo susodicho en todo y por todo como en las dichas cartas y çédula se contiene e contubiere, y quiero que balga y tenga tanta fuerça y vigor como si fuera firmado del emperador mi señor o de mí, después que Su Magestad me renunçió essos reynos, e que las dichas personas que an cresçido o baxado los dichos maravedís de por vida y los que los crescieren o baxaren de aquí adelante, e sus herederos y subcesores o quien dellos tienen o tu bieren título o causa, tengan los dichos maravedís de juro, de que se les an dado o dieren los dichos previllegios, con todas las facultades e segurida des e firmezas en las dichas cartas e çédula contenidas, de lo qual mandé dar e di la presente, firmada de mi nombre y sellada con mi sello. Dada en la villa de Bruselas, a honçe días del mes de março de mill e quinientos e cinquenta y seis años. Yo, el Rey. Yo, Françisco de Heraso, secretario de Su Magestad Real, la fize escrivir por su mandado. El licenciado Menchaca. Registrada, Martín de Vergara. Martín de Vergara por chanciller.

E AGORA Françisco Herrero, escrivano, y Alonso de Yllescas y Francisco del Cosso, en nonbre de vos, el concejo, alcaldes y regidores, escuderos offiçiales y homes buenos del lugar de Fuentes, que ha sido tierra y juridición de la çibdad de Quenca, nos fue fecha relaçión que en el dicho lugar ay doçientos y çinquenta y nuebe vezinos, e tiene sus términos e sitios amojonados y dibididos por sus hitos y mojones de los lugares con quien confinan, que son los lugares de Las Zomas y El Atalaya, e Villar del Saz, y Naba Ramiro, y Reillo, y con el dispoblado que dizen de Torre Pineda, y con la Dehesa del Hoyo, y con la Vereda Real que dizen de la Fuente el Milano e Naba el Potrico, tierra e jurediçión de la çibdad de Quenca, e que en todos los dichos términos tienen aprobechamiento comodidad los vezinos de la dicha çibdad de Quenca y su tierra, excepto en tres dehesas que la una se llama la Dehesa de la Casa de Gallinsoga, que es del ospital del dicho lugar, que tendrá de largo y ancho media legua, poco más o menos, y otra dehesa que se llama la Dehesa de Arriba, que tendrá de largo y ancho media legua, poco más o menos, y otra dehesa que se llama la Dehesa de Abaxo, que tendrá de largo media legua y de ancho un quarto de legua, poco más o menos, que son propias desse dicho conçejo, en las quales dichas tres dehesas, que son de aprobechamiento de pastos y montes, no tienen aprobechamiento alguno los vezinos de la dicha cibdad de Cuenca ni de su tierra, sino solamente los vezinos del dicho lugar, y que en todos sus términos abrá de largo dos leguas, y de ancho legua y media, poco más o menos, e sin lo que toma la dicha dehesa de la Casa de Gallinsoga, y que desde el dicho lugar a la dicha çibdad de Quenca ay tres leguas grandes de mal camino donde ay un río y en tiempo de ynbierno ay (en él) muchos atolladeros, y que en esse dicho lugar no ay alcaldes ordinarios ni tienen juridiçión en ninguna cantidad en çevil ni criminal, y que los vezinos del hazen muchas costas y gastos en hir a juizio a la dicha çibdad de Quenca, y algunas vezes los pobres y viudas e otras personas dexan de pidir y seguir su justizia y desedefender de los que algo los piden e de mandan por no poder yr a la dicha çibdad a seguir sus pleitos y causas que les subceden, y an de dexar de labrar en sus heredades y labores y ansí pierden lo que les es devido y no se defienden de lo que les piden injustamente, e que por no tener el dicho lugar alcaldes ni juridición en caussas çebiles ni criminales, muchas vezes quedan los delitos que se cometen en él y en sus términos sin pugnisión ni castigo y las partes dagnifficadas, y que otras veçes por delictos muy pequeños e con poca o ninguna ynformaçión lleban pressos a los vezinos dese dicho lugar a la dicha çibdad de Quenca don de los tienen presos muchos días, y que demás desto, por estar subjetos los vezinos dese dicho lugar a la jurediçión de la dicha çibdad, resçiben muchas fatigas, molestias y bexaçiones de agua çiles y escrivanos, y executores, y emplacadores y caballeros de sierra e guardas de los montes, y en otras diversas formas y maneras, y que los vezinos y moradores de otras villas y lugares comarcanos entran en los términos dese dicho lugar a cortar leña y pastar con sus ganados, y por no tener en el dicho lugar juredición no los hosan ni pueden prender ni defender que no los corten ni pasten los dichos sus términos y dehessas. Y nos suplicastes e pedistes por merced, probeyésemos como los dichos daños e ynconbenientes cessasen y vos hiziésemos merçed de vos exsimir y apartar de la jurediçión de la dicha çibdad de Quenca, y vos diésemos juredición çevil e criminal, alta, baxa, mero mixto imperio, en hese dicho lugar y en los dichos sus términos y dehesas, y vos hiziésemos villa por vos y sobre vos en quanto toca a la dicha jurediçión o como la nuestra merçed fuese. E Nos, acatando lo susodicho y algunos buenos serviçios que hese dicho lugar e vezinos y moradores del nos an hecho y es peramos que nos harán, y porque nos servistes e ayudastes e socorristes para las nescesidades con tenidas en las dichas nuestras cartas de poder suso incorporadas, y para otras nescesidades que después se an offrescido para la guarda e provisión de las fronteras destos reinos de Áffrica y paga de las galeras y otras cossas muy ynportantes con un quento e nobeçientas e quarenta y dos mill e quinyentos maravedís, los quales los dichos Françisco Herrero y Francisco del Coso, en buestro nombre, se obligaron de pagar para primero día de henero del año benidero de mill e quinientos e çinquenta y ocho años, y por otras muy justas caussas y consideraçiones que a ello nos mueben de que somos ynformados y certifficados, porque a Nos, como a rey e señor natural pertenesçe propiamente exsimir y apartar los unos lugares de la jurediçión de los otros y hunirlos a la jurediçión de los otros, cada y quando que nos paresçiere que conviene a nuestro servicio y al bien y procomún de los dichos lugares o de alguno dellos, por la pressente, por vos hazer bien y merçed, de nuestro propio motu y çierta çiençia e poderío real absoluto de que en esta parte queremos husar y usamos como rey e señor natural no reconosçiente superior en lo temporal, es nuestra merced y voluntad de vos exsimir e apartar, e por la pressente vos exsimo y aparto de la jurediçión de la dicha çibdad de Quenca y del nuestro corregidor y otros qualesquier juezes e justiçias della, y vos hago villa para que en ella y en los dichos sus térmynos y dehessas suso nombradas, como agora están amojonados y deslindados y conosçidos, se huse y exerça nuestra jurediçión çevil y criminal según y como se husa en la dicha çibdad de Quenca entre los vezinos y moradores estantes e habitantes della, y queremos que en hesa dicha villa aya horca e picota, cuchillo, cárcel y cepo y todas las otras cossas e insignias de juredición que las çibdades y villas por sí e sobre sy destos nuestros reinos, que son libres y exsentos de otra juredición, tienen y husan y por la forma y manera que la a tenido e husado la dicha çibdad e la justiçia della en esa dicha villa, ansy por las causas criminales como en las çeviles de qualquier calidad y cantidad que sean, y que se huse e goze de aquella mesma juridiçión que hasta aquí podía y devía husar e gozar la justiçia de la dicha çibdad de Quenca, e para la exerçer e usar podades elegir, nombrar y elixais y nombreis en cada un año dos alcaldes hordinarios y un alguazil, y regidores, y dos alcaldes de hermandad, y un mayordomo e procurador, y fieles, y guardas e montaneros y otros offiçiales que se suelen y acostumbran helegir y nombrar en las villas realengas destos nuestros reinos que tienen jurediçión por sy e sobresí, para que los husen en esa dicha villa y en los dichos sus términos y dehesas, a los quales dichos alcaldes y alguazil damos poder y facultad para que en nuestro nombre puedan traer y traigan bara de la nuestra justiçia, y los dichos alcaldes conozcan de todos los pleitos y causas ceviles y criminales de qualquier calidad y cantidad que sean que en la dicha villa de Fuentes y en sus términos y dehesas acaesçieren y se començaren e mobieren de aquí adelante, segund y como y de la manera que conoscen e pueden conoscer los otros alcaldes de las otras villas realengas destos nuestros reinos que tienen jurisdiçión por sí e sobresí, según que la justizia de la dicha çibdad de Quenca lo exerçía en esa dicha villa y sus términos e dehesas en las dichas causas ceviles y criminales, y desde agora para entonces damos poder cumplido a los dichos alcaldes y alguaçil para husar y exercer los dichos offiçios y para el conosçimiento e determinaçión y execuçión de los dichos pleytos y causas criminales e ceviles, y ansímismo damos el dicho poder a los otros offiçiales suso declarados en los casos y cossas a ellos anexas y conçernientes en essa dicha villa de Fuentes y en sus términos y (sitio), según y como y con las facultades y de la manera que lo husan los otros offiçiales de las otras villas realengas destos dichos reinos como dicho es, quedando en Nos y en nuestra corona real todo aquello que pertenesce al supremo y soberano señorío y jurediçión y apelación para las nuestras audiencias.

E otrosy vos damos poder cumplido para que os podays nombrar e yntitular y escrevir villa, y como tal queremos y es nuestra voluntad que gozeis y vos sean guardadas, perpetuamente para siempre jamás, todas las honrras, graçias y merçedes, franqueças e libertades y he senciones, preheminençias, prerrogativas e ynmuni dades en todas las otras cossas y cada una dellas que se guardan y suelen y deben guardar a las otras villas realengas destos nuestros reinos, y mandamos al nuestro corregidor o juez de residençia de la dicha çibdad de Quenca o a su alcalde o lugarteniente en el dicho offiçio, y a otras qualesquier justiçias y al conçejo, justiçia e regidores, caballeros, escuderos, offiçiales y omes buenos de la dicha çibdad de Quenca y sus aldeas y de otras qualesquier cibdades, villas e lugares, que agora ni en tiempo alguno ni por alguna manera no se entremetan a os perturbar la dicha jurediçión que ansy vos damos y conçedemos y es nuestra merçed e voluntad que tengays, y que para ello vos dexen y consientan tener la dicha horca y picota e otras ynsignias de jurediçión que heligiéredes e pusiéredes sin vos poner en ello ni cosa alguna ni parte dello ningún ympedimento ni contradiçión, y que remitan a los alcaldes desa dicha villa todas las causas ansí çebiles como criminales que están pendientes ante la justiçia de la dicha çibdad de Quenca que se an començado y mobido de ocho meses a esta parte, y los proçesos que tubieren para que se acaben y fenezcan en essa dicha villa por los dichos alcaldes della, e que no entren en hesa dicha villa de Fuentes ni en los dichos buestros términos y dehesas que están amojonados, donde os damos la dicha juridiçión, a os visitar ni prender, ni hazer ni hagan otra justiçia alguna salvo por la forma e manera que de yuso se contiene, so las penas en que caen los que entran en jurediçión estraña, y mandamos que no vos citen ni enplaçen ni llamen para pleytos ni causa alguna que de aquí adelante se mueba para la dicha çibdad de Quenca, y sí os çitaren, llamaren o enplaçaren que no seays obligados a yr ni bays a los dichos plaços ni llamamientos, ni seays habidos por contumaçes ni rebeldes por no yr a ellos, y que por raçón de averse exsimido essa dicha villa de Fuentes de la juridiçión de la dicha çibdad de Quenca no vos traten mal ni os mueban pleytos algunos, y es nuestra voluntad que por esta dicha merçed que vos hazemos no se entienda ynobar cossa alguna en lo tocante a los pastos, prados y abrebaderos, rocas y labranças y otros qualesquier aprobechamientos y otras cosas entre la dicha çibdad de Quenca y sus aldeas e las otras villas y lugares de su comarca y hessa dicha villa de Fuentes, antes queremos e mandamos que las cossas sobredichas y cada una dellas queden y estén y sean de la forma e manera que an sydo y estado en tiempo que hessa dicha villa de Fuentes hera aldea de la dicha çibdad de Quenca, e que quanto a esto no se haga nobedad, salvo que se huse por la dicha çibdad de Quenca y por vos la dicha villa como hasta aquí se ha hussado, y que por virtud desta nuestra carta, no se entienda que a ninguna de las partes les damos ni quitamos en ello más ni menos derecho de aquel que de justicia les pertenesce, excepto en quanto toca a la dicha juredición que ha de quedar en essa dicha villa de Fuentes como dicho es, y reserbamos para Nos y para los reyes que después de Nos fueren, la provissión de la escrivanía desa dicha villa, ansí de lo çebil como de lo criminal, para que la podamos probeer a quien nuestra merçed y boluntad fuere, la qual dicha merçed y exsençión vos hazemos, con que el concejo de la dicha çibdad de Quenca y el de hessa dicha villa puedan hazer hordenanças cada concejo en las cossas que las solía hazer como les paresçiere que conbienen con que no se huse dellas, ni se executen sin que primeramente sean vistas en el nuestro Consejo y confirmadas por Nos, y que los vezinos e moradores de la dicha çibdad y los de la dicha villa sean obligados a guardar las hordenanças que cerca de lo susodicho están fechas y las que adelante se hizieren en la forma susodicha, conbiene a saber: cada concejo las que le yncumbe siendo como dicho es confirmadas por Nos, y que las guardas que a acostumbrado a poner la dicha çibdad de Quenca sean puestas y se pongan en los términos de la dicha villa por la dicha çibdad, segund y de la manera que hasta aquí se an puesto y acostumbrado poner, y que ansímismo, hesa dicha villa puede poner guardas en los términos y dehesas della donde os damos la dicha juridiçión aunque asta aquí no las aya puesto, y que las prendas que por qualquier de las dichas guardas se tomaren dentro del término de la dicha villa, se juzgue por la justiçia della e no en la dicha cibdad de Quenca. Y otrossí, con tanto que si la justicia de la dicha çibdad ynbiare a prender alguna persona a alguno de los lugares de la jurediçión de la dicha cibdad de Quenca o a hazer alguna execuçión o otras cossas de justizia, que el que fuere a lo susodicho pueda pasar con bara por essa dicha villa y sus términos e jurediçión, así a la yda como a la buelta, con los presos y prendas e otras cossas que truxere y llebare sin que le sea puesto ynpedimiento alguno, e que los vezinos e moradores desa dicha villa sean obligados de los favorescer y ayudar para ello, con que los tales alguaciles y executores no puedan husar ni husen de otra jurediçión ni cossa alguna en essa dicha villa y sus términos. E otrosy con tanto que la dicha villa todavía quede en el corregimiento desa dicha cibdad de Quenca, para que si el nuestro corregidor o juez de ressidençia o su lugarteniente, que hordinariamente reside en el dicho offiçio, pueda hir a vissitar la dicha villa de Fuentes y sus términos y la justizia e offiçiales della y estar e residir en ella, lo pueda hazer y haga una vez en cada un año, contanto que no pueda estar ni residir en essa dicha villa más de ocho días, y que en el tiempo que ressidiere en essa dicha villa, no de otra manera, pueda conoscer y conozca en primera ystançia de todos los pleytos e causas cebiles y crimynales que en ella subcedieren y se mobieren, segund e como agora se haze en la dicha çibdad de Quenca, y que aya lugar en la dicha primera ynstançia preebención entre él y los alcaldes hordinarios de la dicha villa, con tanto que no pueda advocar assí los pleitos que estubieren pendientes ante los dichos alcaldes, y que huse el dicho offiçio de nuestro corregidor en esa dicha villa con nuestro escrivano o escrivanos del número y alguaçil della, y que no pueda husar ni huse de la dicha jurediçión en esa dicha villa e sus términos con escrivano ni alguazil de la dicha çibdad de Quenca ni de otra parte, y que quando saliere desa dicha villa remita los processos de qualesquier pleitos y causas çeviles y criminales que ante él se obieren comencado a los alcaldes hordinarios dessa dicha villa para que ellos los fenezcan y acaben e sentencien diffinitivamente, e mandamos que en las apelaçiones que se ynterpusieren de hasta en quantía de seys mill maravedís, ansy de los alcaldes hordinarios desa dicha villa como del dicho corregidor de Quenca o su lugarteniente, quando conforme a lo susodicho en ella estubiere, se guarden las leyes y hordenanças destos reynos que sobre ello disponen, sobre todo lo qual que dicho es, en cargamos al sereníssimo prínçipe don Carlos, nuestro muy caro e muy amado hijo, y mandamos a los infantes, duques, marqueses, condes, perlados, ricoshomes y a los del nuestro Consejo e oydores de las nuestras audiençias, alcaldes, alguaciles de la nuestra cassa y corte y chancillerías y a los priores, comendadores y subcomendadores, alcaides de los castillos e casas fuertes y llanas, y a todos los conçejos, governadores, asistentes, alcaldes, alguaziles, regidores, jurados, caballeros, escuderos, offiçiales y homes buenos de todas las çibdades, villas y lugares de los nuestros reynos y señoríos, hórdenes y abbadías y behetrías y a cada uno dellos, ansí a los que agora son como a los que serán de aquí adelante, que vos guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir esta dicha nuestra merced y exsención que vos hazemos en todo y por todo como en esta nuestra carta de merçed se contiene, y que no consientan ni den lugar que contra el tenor y forma, persona ni personas algunas vayan ni pasen ni consientan yr ni passar en tiempo alguno ni por alguna manera, y si sobre lo que aquí ba espressado y declarado os pusieren alguna demanda o dieren alguna petiçión contra vos, que no los oygan en juiçio ni fuera del, ca Nos los hinibimos del conoscimiento de lo susodicho salvo que los remitan a nuestra persona real e a los del nuestro Consejo para que Nos lo mandemos ver y proveer, no enbargante qualesquier pleitos que sobre lo susodicho aya avido o de presente aya entre la dicha çibdad de Quenca y vos, la dicha villa de Fuentes, y la ley que diçe que las cartas dadas contra ley, fuero o derecho deben ser obedesçidas e no cumplidas, y que los fueros y derechos balederos no pueden ser derogados salvo por cortes. E otrosy, no enbargante qualesquier husos e costunbres en que digan e aleguen estar y otras qualesquier leyes, fueros y derechos, hordenanzas, premáticas sançiones, estilos husados y acostumbrados y no hussados, escriptos e no escriptos, e qualesquier hordenanças y escripturas que la dicha cibdad de Quenca y la justiçia della tengan que dispongan çerca de la dicha jurediçión desa dicha villa con qualesquier firmeças, claúsulas derogatorias e otras firmeças y no obstançias e otras qualesquier cossas de qualquier natura, efeto, e vigor, e calidad y misterio que lo enbargue o en bargar pueda, aunque dellas se obiese de hazer ex pressa minçión e obiesen de yr expressadas de palabra a palabra en esta nuestra carta, con las quales y cada una dellas e otra qualquier cossa que a esta nuestra merçed que vos hazemos puediesse parar algund perjuiçio de nuestro propio motu y çierta çiençia e poderío real absoluto de que en esta parte queremos husar y usamos, abiéndolas aquí por ynsertas e yncorporadas, dispensamos y las abrogamos e derogamos e (sic) (sic) a esto toca e atañe e atañer puede en qualquier manera, quedando en su fuerça e vigor para en todas las otras cossas, e si nescesario es para más validaçión y corroboraçión y firmeça desta nuestra merçed, ponemos perpetuo silençio para agora y para siempre jamás entre vos, la dicha villa de Fuentes, y la dicha çibdad de Quenca y sus aldeas, para que sobre la dicha jurediçión no os puedan pedir ni demandar en ningund tiempo cosa alguna, y si desto que dicho es, vos el dicho concejo, alcaldes e regidores, escuderos, offiçiales y omes buenos de la dicha villa de Fuentes quissiéredes nuestra carta de previllegio y confirmaçión, mandamos a los nuestros conçertadores y escrivanos mayores de los nuestros previllegios y confirmaçiones y otros nuestros offiçiales que están a la tabla de los nuestros sellos, que vos la den e fagan dar la más firme y bastante que le pidiéredes e menester obiéredes cada y quando que por vos les fuere pedida, y vos la pasen y sellen sin enbargo ni contrario alguno, y porque lo susodicho venga a notiçia de todos y ninguno pueda pretender ynorançia, mandamos que esta nuestra carta de merçed sea pregonada públicamente por pregón público y ante escrivano por las plazas públicas de la dicha villa de Fuentes y de las otras villas y lugares que nesçesario sea, e mandamos que tome la razón della Hernando Ochoa, nuestro contador, y los unos ni los otros non fagades ny fagan ende al por alguna manera so pena de la nuestra merçed e de çien mil maravedís para la nuestra cámara a cada uno por quien fincare de los ansy hazer y cumplir, y demás, mandamos al home que les esta nuestra carta de previllegio o el treslado della signado mostrare, que los emplaçe que parezcan ante Nos en la nuestra corte, doquier que Nos seamos, del día que los emplaçare hasta quinze días primeros siguientes so la dicha pena, so la qual mandamos a qualquier escrivano público que para esto fuere llamado que de ende al que vos la mostrare testimonio signado con su sino, porque Nos sepamos en como se cumple nuestro mandado, y desto vos mandamos dar esta nu estra carta escripta en pargamino de cuero y sellada con nuestro sello de plomo pendiente en filos de seda a colores, e firmada de la sereníssima prinçessa de Portugal, governadora destos reinos durante mi aussençia dellos, y refrendada de Juan Vázquez de Molina, nuestro secretario. Dada en la villa de Valladolid a dos días del mes de diziembre, año del Nasçimiento de Nuestro Salvador Iesuchris to de mil e quinientos e çinquenta y siete años.

(va sobre rraydo/puedo/março/y entrerrenglones/della/las va

Yo la prinçesa

 

Yo, Juan Vázquez de Molina, secretario de su Cathólica Magestad, la fize screvir por su mandado, su (a bien firmar).
 

Tomosse razón desta carta de venta de Su Magestad en los libros de la razón que se tiene de su hazienda,en Valladolid a çinco de diziembre de mill e quinientos e çinquenta y siete años.

Hernando Ochoa (rubricado)

Registrada

Martín de Urquiola (rubricado (......................)

Chançiller

(.................)

(.................) Velasco

Francisco de Almaguer (rubricado)

Hernando Ochoa (rubricado)

El Licenciado Valderrama (rubricado)

Su Magestad exime y aparta al lugar de Fuentes de la juridición de la cibdad de Cuenca y la haze villa por sí y sobre sí.

Corregida

 

Cumplimiento del real Previlegio.

En la ciudad de Cuenca a veinte y tres de mayo año (sic) y (sic) el señor Coronel de Ynfantería Spañola don Bernardo (sic), cavallero del orden de Santiago, corregidor, justiçia maior por Su Magestad, que Dios guarde, de esta ciudad y su tierra, capitán a guerra y juez de residencia en ellas, en virtud de espezial comissión de Su Magestad y señores del supremo Consejo de Castilla, que por ante mí el ynfrascripto escrivano rezeptor de dicha residencia y de los consejos, por parte de la villa de Fuentes se presentó el real previlegio de exempción ante (sic) conzedido a dicha villa por el señor rey don Phelipe Segundo en virtud de que le dejó el señor Carlos Quinto, su padre (que están en gloria) su fecha en Valladolid a dos de diziembre de mil quinientos y zincuenta y siete, y visto por su señoría le obedeçió y puso sobre su caveza con la veneración devida, y mandó se le guarde y cumpla a dicha villa todas las exempciones y ragalías que por él se le conzedieron y se tome la razón en los autos de dicha residencia en la forma que se manda por dicha real comissión, en cuia virtud prozede y lo firma.

(Francisco) Gómez Zorrilla (rubricado)

Ante mí, Francisco Antonio Gómez de (Elguera).