FUENTES

 (CUENCA)   

 

 

 

Aquí nació Pedro López de Fuentes, fundador de la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos)

                     

MAYO A LA VIRGEN

                       

 

Ya estamos a treinta 

del abril cumplido.

Alegraos damas

que mayo ha venido.

Esas tus dos cejas,

tan bien arqueadas,

son arcos del cielo,

y el cielo es tu cara.

Tu diente menudo,

tu lengua esmeralda,

tu boca risueña,

no le hallo palabra.

Esos tus diez dedos,

cargados de anillos,

para mis prisiones

cadenas y grillos.

Esas tus rodillas,

rodajas de plata,

donde se sostiene

tu hermosura tanta.

Si mayo ha venido,

bienvenido sea,

que con su venida

los campos se alegran.

Esos tus dos ojos,

luceros del alba,

que cuando los abres

la noche se aclara.

Ese hoyo que tienes,

en cuya barbilla,

ha de ser sepulcro

para el alma mía.

En tu pecho hermoso

planté una arboleda

de rosas y lirios

de la primavera.

Esas tus dos piernas

tan bien facionadas,

de arriba son recias,

de abajo delgadas.

Virgen del Rosario,

si nos das licencia,

pintaré tu garbo

de pies a cabeza,

y mientras lo pinto

estaréis atenta.

Tu nariz aguda,

como fina espada,

que a los corazones

sin sentir los pasa.

Esa tu garganta,

tan clara y tan bella,

que el agua que bebes

toda se clarea.

Esos tus dos pechos,

son dos fuentes claras,

donde yo bebiera

si tú me dejaras.

Tu pie pequeñito,

el andar menudo,

con ese pasito

engañas al mundo.

Tu cabeza grande,

aunque chiquitita,

en ella se forma

una margarita.

Esas tus mejillas,

blancas y encarnadas,

que parecen rosas

en mayo criadas.

Esos tus dos hombros,

son dos escaleras,

para subir al cielo

y bajar por ellas.

Tu cintura un junco

criado en el río;

todos van a verlo

cuando está florido.

Zapato picado

y media calada;

bonita es la dama

y muy bien criada.

Tus rubios cabellos,

tan cañoneados,

son enredaderas

criadas en mayo.

Esos tus oídos

son dos caños de oro

que están escuchando

lo que pasa en todo.

Esos tus dos brazos

de la mar son remos;

rigen y gobiernan

a los marineros.

Ya que estamos llegando

a partes ocultas,

nadie diga nada

si no le preguntan.

Ya que hemos pintado

todas tus facciones,

ahora falta el mayo

que te las adorne.

Tu frente espaciosa

es campo de guerra

donde el rey Cupido

plantó su bandera.

Esas tus orejas,

colgando pendientes,

que están adornando

tu cara y tu frente.

Esas tus dos manos,

como el alabastro,

todo lo que hacen

parece un encanto.

Esos tus dos muslos

de oro son macizos,

donde se sostiene

todo tu artificio.

¡Qué mayo echaremos 

que mejor convenga?.

 

San José a la Virgen,

el cura a la Iglesia,

y los monaguillos

a Santa Teresa.

Mayo a la Virgen cantado en Fuentes el 30 de abril de 2002